Monday, August 29, 2005

Las herramientas de comunicación en el “aprendizaje mezclado”

Píxel-Bit. Revista de medios y educación (ISSN: 1133-8482), n º 23, 2004, 27-41.
Julio Cabero, María del Carmen Llorente y Pedro Román
Universidad de Sevilla
http://tecnologiaedu.us.es



El ordenador se está convirtiendo cada vez más en una herramienta básica para el
trabajo, el ocio y la comunicación. En este último caso es cuando lo utilizamos para la
transmisión, recepción o recuperación de mensajes y ficheros, bien entre personas o bien entre
persona/s y servidores de información.
Su utilización ofrece una serie de ventajas, de las cuales las principales pueden ser el
establecer una comunicación independientemente del espacio y el tiempo donde se encuentren
el emisor y el receptor, y la posibilidad de establecer una comunicación no sólo apoyada en
códigos verbales, sino también en los icónicos.
1.- La comunicación mediada por ordenador.
Ryan y otros (2000) nos llaman la atención respecto a una serie de posibilidades
que presentan para la formación la comunicación mediada por ordenador, en concreto estos
autores apuntan las siguientes:

frecuentes contactos entre los estudiantes y los tutores dentro y fuera de clase para
animar la motivación y la participación de los estudiantes.
- Cooperación y colaboración para enfatizar el aprendizaje.
- Silencio reflexión y aplicación de las facilidades de aprendizaje de los estudiantes.
- Retroalimentación continua a los estudiantes.
- Puede ser utilizado para diversas experiencias de aprendizaje.

CMO) permite diferentes tipos de interacciones que van desde “uno a uno”, de “uno a muchos”
y de “muchos a muchos”; pudiendo ser los participantes, es decir, desde establecer una
comunicación entre profesor-alumno, hasta alumno-alumno, profesor-alumnos, alumnosalumnos,
profesor + profesor - alumnos. Lógicamente cada una de estas posibilidades requerirá
un tratamiento diferente, aunque nosotros aquí por cuestiones de espacio, nos dedicaremos a
realizar una visión general y de conjunto.

De este entorno, aquí nos gustaría destacar la significación que se le da al “ruido” como
elemento distorsionador del proceso comunicativo. Recuérdese que Shannon, en su modelo
matemático de la comunicación (Cabero, 2001, 200-201), ya incorporaba en su modelo de
comunicación las perturbaciones como elemento que puede impedir el desarrollo del proceso, es
decir la interacción entre el emisor y el receptor. Perturbaciones que pueden tanto darse en el
emisor (bajo tono de voz, excesiva rapidez en la pronunciación, inadecuada colocación de los
aparatos técnicos,…), en el receptor (defectos en órganos sensoriales, desatención,…), o en el
medio ambiente (temperatura excesiva, acústica inadecuada,...). Estas perturbaciones fueron
denominadas por Munari (1980) como ruidos, ya que como nos indica este autor: “… se
presume que un emisor emite mensajes y un receptor los recibe. Pero el receptor está inmerso
en un ambiente lleno de interferencias que pueden alterar e incluso anular el mensaje”
(Munari, 1980, 82).


Ahora bien, es importante no perder de vista que estos elementos no sólo se refieren a
componentes sensoriales y físicos, sino que también se refiere a otros aspectos de tipo cultural,
ideológico, sociológico, religioso, etc., que nos sugieren que para que pueda desarrollarse un
proceso de comunicación es necesario que exista cierta sintonía entre el comunicador y el

receptor. “Sintonía que vendrá determinada por el campo de la experiencia que posean
receptor y emisor, campo de la experiencia que conforme sea más amplio facilitará el
desarrollo del proceso comunicativo” (Cabero, 2001, 205).
Desde nuestro punto de vista, este ruido también se produce en la CMO, destacando
independientemente de la tecnológica, como las más significativas la formación cultural que
posean los interlocutores y las diferencias culturales. En este último aspecto recientemente
Martínez y Solano (2003) señalan que las posibilidades de romper las barreras espaciotemporales
en las acciones formativas virtuales, y que son percibidas como ventajosa, también
implican una limitación inicial que debe ser contemplada por el docente, ya que frente al
espacio presencial que es idéntico para cada uno de los interlocutores en las situaciones
virtuales, el espacio es distinto para cada uno de los interlocutores, y en estos casos, existen más
posibilidades que los valores y percepciones culturales sean diferentes para cada uno de ellos,
de forma que hablando incluso el mismo idioma, las palabras tengan precisiones conceptuales
diferentes.


Otro de los “ruidos” que pueden influir en el desarrollo de la CMO, es la actitud que los
participantes tengan hacia la comunicación mediada tecnológica, ya que es sabido que la actitud
que uno tenga hacia las tecnologías determinará con claridad no sólo la interacción cuantitativa
que uno establezca con las mismas, sino también su dimensión cualitativa, es decir, que uno es
capaz de hacer frente a las mismas. Es cierto que frente a una comunicación caliente como la
presencial humana, la comunicación realizada a través de medios técnicos es más fría,
utilizando la denominación de medios fríos y calientes que en su momento estableció el filósofo
de la comunicación McLuhan. Pero, conforme nos acostumbramos a interaccionar más, esa
“temperatura” se va haciendo más calida, como nos ocurre ya con un medio tan familiar como
el teléfono, donde incluso en su versión móvil nos lleva incluso a no saber diferenciar el espacio
comunicativo privado, que lo hacemos público por el tono de voz y los gestos que empleamos.

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